Amistad… Regalo de la vida.

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No cabe duda que tener un buen amigo o amiga es una de las experiencias más valiosas que podemos vivir. Si bien existen distintos tipos de amistades y niveles de confianza, siempre es gratificante poder sentir que caminas y creces junto a otros que te quieren bien, además de darte la oportunidad de querer, confiar y aprender.

En este sentido, a través del tiempo, vamos aprendiendo a “Ser Amigos”, a darle un lugar y valor importante a los lazos, a no destinar sólo los ratos que nos sobran, sino darle un espacio significativo dentro de nuestro día a día a la experiencia de estar presente en la vida del otro y dejar que él o ella también entre en la tuya. No es tarea fácil, pero la recompensa es alta.

Todos, o la gran mayoría, hemos sufrido decepciones, sentimos miedo que el otro no nos valore, duele el descuido o el que el otro no esté cuando lo necesitamos. Confiar profundamente en otro puede ser arriesgado, pero la experiencia en sí misma vale la pena y algunos vínculos podrán durar toda la vida.

Así, algunas amistades nos acompañarán en etapas (colegio, Universidad, trabajo, etc…) y estará en nosotros la posibilidad de decidir si queremos mantenerlas en el tiempo, pues los lugares o espacios que compartimos pueden cambiar, pero todos sabemos que las distancias y los tiempos en el fondo, no son obstáculos si realmente deseamos seguir cultivando una relación o queremos recobrarla…

Hay muchas amistades que pueden haber quedado atrás con el tiempo, pero si había un sentimiento de cariño profundo, es importante atreverse a la posibilidad de retomarla, intentarlo al menos. Las redes sociales hoy en día han facilitado bastante este trabajo… a través de facebook por ejemplo, cada día más personas se reencuentran y a través de una conversación por chat, una llamada y luego un café, pueden tener la oportunidad de volverse a acompañar cercanamente en la vida y seguir creciendo juntas. Es sorprendente la sensación de encontrarse con un amigo o amiga que no veías hace 10 años o más y descubrir que el sentimiento de cariño y la confianza sigue intacta, que en esencia muchos seguimos siendo los mismos y que el tiempo parece que no hubiese pasado, pues muchas veces se retoma la amistad desde el mismo punto en que se dejó, con el mismo cuidado y amor hacia el otro.

Pero ser un buen amigo, un compañero de vida, implica dedicación. Para que una amistad se mantenga fuerte no basta sólo el cariño y el compartir momentos entretenidos, sino también algunos gestos que nos hacen ir creciendo y enriqueciéndonos mutuamente, algunos de ellos pueden ser:

- Aprender a escuchar sin caer en monólogos. Sí, es exquisito sentirse escuchado por el otro, aconsejado, contenido, etc., pero si nosotros ocupamos todo el espacio para hablar y hablar sobre nosotros mismos, nos estamos perdiendo lo que nuestro amigo o amiga puede aportarnos, el poder conocerlo más y entregarnos nosotros mismos a la oportunidad de recibir y acoger lo que el otro nos quiere compartir.

- Es clave estar atento a lo que pasa en la vida del otro, saber cuáles son las dificultades por las que está pasando, los desafíos que está enfrentando o las alegrías que está disfrutando, preguntarle e interesarse realmente por ellas, conversarlas y compartir en la emoción que cada una produce. Conocerlo en su esencia y recordarle quién es cuando esto se olvide…

- Expresar al otro lo valiosa que es esta amistad para nosotros, ya sea verbalmente dando gracias por estar ahí, diciendo te quiero, te extraño cuando no estás o me alegra verte, o también a través de gestos que marquen presencia en la vida del otro, dándonos tiempo para compartir con él o ella, invitándolo a panoramas entretenidos, haciéndole sentir que lo consideramos e integramos a nuestro día a día.

- Animar a seguir los sueños y apoyar en el camino hacia ellos, ayudando al otro a recordar el camino cuando se ha desviado o perdido de la ruta. Ser una brújula que apunte siempre a la felicidad del otro.

- Ser leal, defender a nuestro amigo o amiga, guardar sus secretos, respetar su privacidad es una demostración de lo mucho que valoramos su confianza.

- Ser sincero en nuestras opiniones, si no estamos de acuerdo con algo o nos nace corregir al otro en algo que está dañándolo a él o a sus cercanos, es importante expresarlo con respeto. Para ser un buen amigo no es necesario decir a todo que sí, dejarse influenciar o concordar en todo. Es parte de la honestidad y confianza el decir lo que pensamos de forma genuina, aunque siempre de un modo de cuide al otro, con cariño y de forma no invasiva, no se trata de juzgar, criticar o convencer al otro de algo como si fuese un enemigo a derrotar… se trata de dar una opinión, ser uno mismo y plantear nuestro punto de vista con el fin de compartir nuestras diferencias, aprender, conversar la vida u orientar al otro cuando vemos que no está en un camino que le haga bien.

- Alegrarse por los triunfos del otro, celebrarlos sincera y completamente, sin sentirse menoscabado, envidioso o caer en competencias que nos dañan. La felicidad del otro debe ser también motivo de felicidad para nosotros.

- Mantener la independencia, no caer en celos o actitudes posesivas que ahoguen a nuestra amiga o amigo. Cada uno tiene derecho a tener otras amistades y un mundo propio que disfrutar sin la presión de tener que invitar al otro a todos sus espacios, pues si llegamos a esto empezamos a hacer cosas por compromiso (“para que el otro no se sienta mal o dejado de lado”)  en vez de hacerlas sincera y espontáneamente, perdiendo el sentido de lo que significa una amistad.

Hay muchos más factores que aportan en la construcción de una amistad duradera y valiosa, cada uno a lo largo del tiempo irá encontrando su forma de “Ser amigo”, acompañar y dejarse acompañar con cariño. Lo que sí es claro que la amistad es un regalo de la vida, una oportunidad que todos debiésemos darnos, pues es una de las experiencias más maravillosas que podemos sentir.

Para terminar, los invito a reflexionar sobre estas preguntas:

- ¿Quiénes son mis amigos? ¿por qué los considero amigos?

- ¿Soy buen amigo? ¿Cómo podría ser mejor?

- ¿Estoy dedicándome lo suficiente a cultivar mis amistades?

- ¿Qué amigo o amiga he dejado atrás y me gustaría recobrar su amistad? ¿Podría intentarlo ahora?

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