Charla TEDx: “Felicidad” (video y texto)

(Si quieres ver la versión en video de esta charla TEDx, organizada por UTFSM y dada en centro de eventos SOFOFA el 7 noviembre 2013, puedes entrar a:

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Cuando era pequeña, me encantaba jugar a saltar las escaleras para ponerle un poco de adrenalina a los paseos y una de esas veces, me armé de valentía y decidí saltar 5 escalones!!! para ver si caía parada como los gatos. En ese salto, el tiempo para mí se hizo más lento y por unos segundos… sentí que había volado… me quedé detenida y como si hubiese tenido una revelación, le dije a mi mamá “¿viste lo que hice? Pude volar!!” estaba taaan emocionada, aunque, luego del tiempo y de mucho intentarlo, me di cuenta que mis vuelos solo eran saltos largos. De todos modos, guardo ese recuerdo con cariño, porque esa misma emoción de descubrir que podemos ser capaces de mucho más de lo que creemos me acompaña hasta hoy

Mis padres siempre vivieron preocupados de que pudiese hacerme daño a mi misma, pues mi motricidad es horrible, siempre me quemo, me corto, me caigo y en vez de reatrerme de ciertas experiencias, sigo adelante y confío en que soy capaz de hacer lo que me proponga, aunque a veces no mido bien los riesgos y me inscribo, por ej, en clases de windsurf… la primera vez me sentí la reina de las olas, nada me bajaba de la tabla y era increible sentir que alguien tan torpe como “yo” podía hacer algo asi!! Bueno, la segunda vez me estrellé derechito contra las rocas y hasta ahí llegaron las clases………. Fue una corta carrera en los deportes de agua…

Estas ganas por hacer cosas se acentuaron aún más al recibir una noticia que cambiaría mi vida… el 28 de Marzo del año 2000, el doctor se paró frente a mí y me dijo: Mónica tienes un tumor cerebral…. Yo a los 17 años tenía un tumor cerebral… y el pronóstico no era muy bueno, pues generaba pequeñas hemorragias en el cerebro… me dijo incluso que podían quedarme 6 meses de vida… parecía que esa niñita que se creía capaz de cualquier cosa, incluso volar, no podía vivir más, aunque quisiera… En ese minuto me asusté, pero de inmediato empecé a pensar de qué forma quería vivir el tiempo que me quedaba y que podía hacer para que mi vida valiera la pena de ser vivida… semanas después se descubrió que mi tumor era benigno y tratable… pero el haber pasado por esa situación me ayudó a tomar conciencia de que cada día de vida era un regalo y me quedó rondando la idea de que quizás yo podía morir joven, por lo tanto no podía “perder el tiempo”.

Así, mientras estudiaba psicología, me inscribía en cuanta conferencia encontraba, fui voluntaria en talleres para niños, trabajaba para juntar dinero y poder viajar, me inscribí en clases de manejo, yoga, danza, natación, teatro y un sinfín de cosas, a la par que trataba de no descuidar mi familia y mis amistades. Estaba haciendo malabares para equilibrar todo, pero insistía en hacer, hacer y hacer más cosas…

Por eso agradezco que en el año 2010, mi vida se remeciera tanto… pues como ya les conté mis problemas de motricidad, comprenderán que tengo que andar concentrada más de la cuenta en mi entorno porque si no, pueden “pasarme cosas”. Y así, mientras andaba de paseo, choqué contra un árbol…. y me golpee fuerte la cabeza… y uno en general está acostumbrado a ver mucha sangre en las películas, pero cuando eres tu la que está sangrando por montones, asusta un poquito. Ahora, por supuesto, el día que se me ocurrió chocar contra un árbol, yo iba con un vestido blanco, así que la situación cobró más dramatismo…

En el trayecto a la urgencia, mi angustia principal era la idea de que podía tener un daño grave que me impidiera hacer todo lo que tenia que hacer!!!! Me puse a cantar, recitar poesía, a recordar las tablas de multiplicar, hasta me puse a bailar para ver si tenía todas mis funciones intactas, seguía siendo torpe, así que estaban intactas… …No podía dejar de pensar en todo lo que podía perder, porque claro, uno valora mucho más lo que tiene cuando está la posibilidad de perderlo…, tenía pánico. Y si bien no tuve ningún daño grave, en el scanner que me hicieron, vieron que tenía un 2do tumor cerebral, de otro tipo, y mucho más grande que el anterior… Habían pasado 10 años desde el 1ero y justo cuando ya estaba controlado, pequeñito y sentía que había ganado esa batalla…. Tenía un 2do tumor cerebral!!!…Esta vez, la doctora me dijo que no era tratable, en el mejor de los casos se estancaría, pero debíamos controlarlo porque si seguía creciendo habría que extirpar… parecía que no podía hacer nada. Justo 1 semana después fue el terremoto de 8,8 grados que sufrimos acá en Chile. Creo que esas dos experiencias seguidas fueron determinantes para convencerme de que necesitaba un cambio.

Me detuve por un tiempo a pensar y me di cuenta que si bien valoraba la posibilidad de estar haciendo tantas cosas, se habían vuelto demasiadas… me sentía cansada, estresada y estaba perdiendo el sentido y la fuerza que al principio me impulsaba… Entendí que hacer demasiadas cosas, no es “aprovechar el tiempo”, me estaba autoexigiendo mucho…

Entonces, me conecté con algunas preguntas como qué era lo que más me importaba en la vida, qué era lo que más me hacía feliz y la respuesta fue fuerte y clara: AMOR… amor por sobre todas las cosas… quería tiempo para disfrutar a mi hermana que irradia alegría, tiempo con mi papá para admirar su optimismo a toda prueba, tiempo para hacer panqueques con mi mamá, tiempo para escuchar las historias de mi abuelo, las mismas de siempre, quería tiempo para rezar y acercarme a Dios, tiempo para compartir un café con mis amigas. Quería dedicar tiempo de calidad a mis relaciones, no el tiempo que me sobraba…

En vez de seguir pensando en qué más hacer, empecé a pensar con quién y por quién iba a hacer las cosas… siento que ese fue el favor más grande que pude hacerme a mi misma porque pude aprender que el tiempo mejor invertido es entregando y recibiendo amor, sobretodo entregando.

Un solo hilo de tela tejido por una araña, puede cortarse con el viento… pero una RED puede llegar a ser tan fuerte como para sostener el peso de un ser vivo completo… Así que yo, comencé a tejer mi red y es lindo ver como cada día crece y siempre habrá espacio para más personas.

Con esta nueva idea en mente, empecé a transitar en otra dirección, en vez de seguir acumulando quehaceres, “tengo que”, “debo” o “hay que”…. empecé a centrarme mucho más en las personas y en las vivencias, y junto a eso empecé a cuidarme, aceptarme y quererme también más a mí misma. Me di cuenta que tenía todo lo que necesitaba para ser feliz y eso estaba acá (en mi cabeza) y acá (en mi corazón).

En estos tiempos en que vivimos, es fácil perder el foco de lo que realmente importa, dedicamos gran parte del tiempo a trabajar para juntar dinero para comprar cosas que nos den seguridad o status, estamos siempre pensando en lograr el siguiente objetivo, pero cuando lo conseguimos, en vez de valorar el trayecto recorrido y celebrar ese triunfo, pensamos de inmediato en el nuevo objetivo que viene.

No es fácil cambiar el ritmo y detenernos a pensar si estamos viviendo la vida que queremos, pero vale la pena el ejercicio. En Buthan, un país que ha dado que hablar como modelo de felicidad, el tiempo se divide en 8 horas para dormir, 8 horas para trabajar y 8 horas para disfrutar… para ellos el tiempo no es dinero y se ríen de esa frase, para ellos el tiempo es VIDA… creo que por algo son un ejemplo que todo el mundo está empezando a mirar.

Con todo esto, mi trabajo por supuesto también tuvo un cambio, empecé a especializarme en psicología positiva y a conocer qué dice la ciencia sobre cómo podemos aprender a ser felices. Mi trabajo hoy en día se centra en el bienestar, la felicidad y las relaciones saludables. Con esta nueva mirada, mi proyecto de vida cobró mucho más sentido.

Sonja Lyubomirsky, una destacada investigadora, planteó que el 50% de la felicidad depende de la genética, el 10% de las circunstancias que nos ocurren, dinero, salud, belleza, el lugar donde vivimos entre otras cosas que a veces sobrevaloramos y un 40% depende de lo que nosotros podamos hacer por ser más felices.

Dentro de ese 40%, agradecer y perdonar son temas claves, los cuales podemos entrenar para convertirlos en una fortaleza, por ejemplo con un diario de gratitud, donde escribas al menos 3 cosas buenas que pueden haberte ocurrido en el día, incluso puedes hablarlo con tus hijos antes de dormir, agradeciendo cosas tan sencillas como que el agua de la ducha te salió calentita o comiste algo delicioso…

El impacto de lo negativo puede ser tan fuerte que necesitamos ver más lo positivo para compensar… Las investigaciones han llegado incluso a una proporción donde se necesitan 3 interacciones positivas por cada 1 negativa para sentirte satisfecho con tu vida, y en una relación de pareja, como uno espera que la princesa o el príncipe azul te escuche, haga reir, acompañe y cumpla una serie de expectativas, la proporción es 6 interacciones positivas por cada 1 negativa para sentirte feliz. Uy, está difícil dirán algunos, pero no es que no existan esas 6, sino que estamos más acostumbrados a quejarnos que a agradecer lo bueno que tiene nuestra relación, la cual puede ser maravillosa. Yo en casa tengo una pizarra de gratitud, donde escribimos cada día lo que apreciamos del otro: “gracias por traerme flores”, “gracias por las risas que compartimos hoy”, “gracias por lavar los platos…” bueno, eso no sucede mucho… pero prefiero agradecerle cuando lo hace… La idea es valorar lo que tenemos en vez de poner nuestra atención en lo que falta.

Respecto al perdón, la psicología positiva plantea que no significa olvidar ni tampoco reconciliarte con quien te causó dolor. Tampoco se trata de condicionar tu perdón hasta que el otro se muestre arrepentido o pida disculpas, pues puede que eso nunca suceda…. Perdonar es soltar la rabia, el rencor o los deseos de venganza que puedas tener guardados. La compasión nos ayuda en esto, al entender que quizás esa persona no tenía las habilidades suficientes para haber tenido una mejor relación con nosotros, ya sea por su historia o sus dificultades, no pudo hacerlo mejor, aunque hubiese querido. Por eso, independiente de lo que el otro haga o no haga, perdonar es una decisión personal que nos lleva a vivir en paz, sin tantas cargas ni pendientes.

Creo que podemos cambiar, no solo nuestro mundo interior, sino también podemos colaborar para que el mundo en que vivimos sea un mejor lugar, pues la felicidad se contagia y entender que dentro de cada uno de nosotros hay algo valioso para entregar a los demás, es un puente que nos acerca. Yo elegí cambiar y construir vínculos llenos de cariño para ser feliz, pero hay muchas otras formas y cada uno puede elegir la suya.

Hace unos meses tuve el control de mi 2do tumor cerebral, se acuerdan que las opciones eran que se estancaría o crecería?? Bueno, mi querido tumor había disminuido su tamaño a menos de la mitad. No me importaron las explicaciones médicas, para mí había 1 sola razón, si bien seguía haciendo mil cosas, mi orden de prioridades era otro. Había puesto mi energía principalmente en el amor, en ser feliz y en hacer felices a otras personas. Creo definitivamente que eso es lo que me ha ido sanando. La ciencia ha demostrado que las personas felices viven más años y aunque no sé cuántos me queden, por 1era vez puedo imaginarme como abuelita, llena de nietos a los cuales contar historias mientras comemos galletas.

Victor Frankl, psiquiatra y escritor, que sufrió la experiencia de vivir en campos de concentración, decía “Al hombre se le puede arrebatar todo, salvo la elección de la actitud personal que puede tomar para construir su camino…”.

Al final del día, si lo pensamos, ninguno de nosotros sabe cuánto es el tiempo que le queda, pero lo que SI sabemos, es que queremos ser felices y que tenemos un 40% que depende de nosotros y que está lleno de posibilidades para lograrlo!! entonces, vale la pena preguntarse… ¿qué actitud eligirá cada uno de uds para construir una vida más feliz?

Muchas Gracias…

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