Cómo enfrentar el segundo semestre en la Universidad

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Diversas investigaciones han mostrado que las personas que reportan mayores índices de felicidad y satisfacción con sus vidas poseen una buena capacidad para organizar y planificar sus tiempos y actividades. Es por ello que pensando en los estudiantes de educación superior, es clave cultivar y entrenar esta habilidad para así prevenir el estrés, mantener un buen rendimiento académico y un funcionamiento general que los ayude a vivir esta etapa del mejor modo posible. A continuación les entregamos algunas recomendaciones para organizar mejor los tiempos disponibles y aumentar la calidad de ellos:

1) Utiliza una agenda y llévala contigo todo el tiempo. En ella registra tus horarios de clases, fechas de pruebas y entregas de trabajos, pero además, los horarios y días en que estudiarás, te juntarás con tu grupo de trabajo o te dedicarás a hacer tus actividades académicas. Si te mantienes “al día” y sin tantos pendientes, podrás aumentar tu sensación de eficacia, seguridad y confianza personal, además, podrás abordar la carga académica con tiempo en vez de estar a último minuto realizando todo, lo cual aporta a mejorar la calidad de tu aprendizaje y de los trabajos que realizas.

Muchas personas refieren que trabajan mejor “bajo presión”, pero en más de una ocasión se ven reconociendo que no imaginaban que les tomaría tanto tiempo una tarea y que si hubiesen empezado antes, probablemente podrían haberla hecho mejor… Por este motivo, dividir la tarea (o materia a estudiar) en etapas, ayuda a planificar eficazmente y avanzar de un modo que genera menos estrés, ayuda a desarrollar la habilidad de enfrentar dificultades a través de distintas estrategias y asegura un mejor desempeño, pues se tiene la posibilidad en el último momento de repasar, profundizar o pulir lo ya hecho para que mejore aún más su calidad. Somos responsables de nuestro aprendizaje y siempre se puede dejar atrás costumbres y aprender nuevas maneras de hacer las cosas. Si ves que olvidas siempre las fechas y que no te alcanza el tiempo para cumplir con los desafíos de la Universidad, intenta una nueva estrategia: llevar una agenda bien detallada y subdividir tareas grandes en pequeños pasos, puede ser un buen comienzo…

2) Integra en tu semana actividades sociales, familiares y de autocuidado. Las personas más felices tienen un mejor rendimiento académico y laboral, incluso obtienen trabajo más rápidamente y con mejores sueldos. Si bien es clave dedicarse a estudiar y a cumplir con lo académico, está demostrado que una de las fuentes de mayor bienestar y felicidad en las personas es la relación positiva con otros, por ello, date el tiempo para compartir con tu familia y conectarte de verdad con ellos, pues pueden ser un apoyo fundamental en esta etapa. Cuéntales tus inquietudes, ansiedades, alegrías e historias, esto ayudará a aumentar su cercanía y confianza, pudiendo crear puentes en vez de barreras… Asmismo, planifica tiempo de calidadcon tus amigos, no el tiempo “que te sobra” sino un tiempo que de verdad puedas valorar con ellos. No descuides tus amistades fuera de la Universidad mientras cultivas las que surgen dentro de ella, pues una buena red social es clave para sostenerte no solo en momentos difíciles sino para acompañarte en la vida entera, aprender de las experiencias compartidas y sacar lo mejor de ti mismo. Si tienes pareja, disfruta de una buena relación, dedícale tiempo y tu amor, pero no dejes de lado todo (familia, amigos, hobbies, estudio, etc.) por ella, pues cuando giramos en torno a otro, nos olvidamos y perdemos bastante como individuos, y nuestra identidad puede estancarse en vez de crecer. Recuerda siempre que una buena relación de pareja lleva a que el otro florezca en todos los ámbitos y desarrolle la mejor versión de si mismo. No coarta, sino que amplía posibilidades para ser feliz.

Es recomendable también, ver si al menos una o dos veces al año puedes participar de alguna actividad voluntaria. Ayudar a otros de forma generosa puede entregar mayor felicidad a quien da que a quien recibe y es además una buena oportunidad para adquirir vivencias enriquecedoras y conocer personas nuevas. No siempre es fácil integrarse socialmente en un curso, por ello puede ser una gran ayuda participar en actividades de voluntariado o inscribirte en cursos que vayan acordes a tu interés. Si bien hay momentos del año académico como el fin de semestre con sus exámenes, por ejemplo, donde cuesta hacerse tiempo para algo más que estudiar, es esencial que mantengamos de forma regular espacios de autocuidado donde podamos desarrollarnos como personas más allá de lo que estamos estudiando como carrera. Si no tienes claro qué te motivaría, puedes probar algunos que calcen con tus horarios hasta que puedas encontrar alguna actividad que se ajuste a tus intereses (clases de instrumentos musicales, manualidades, talleres de baile, deporte u otros).

3) Mantener hábitos saludables es esencial para nuestro bienestar y felicidad. Un estado de ansiedad y estrés sostenido en el tiempo puede afectar gravemente el estado anímico y el rendimiento, pudiendo incluso generar un cuadro depresivo. Una alimentación saludable, un buen dormir, actividad física regular y contacto con la naturaleza pueden hacer una gran diferencia en cómo manejar la presión y los desafíos que trae la etapa universitaria. Así, algunas recomendaciones básicas a considerar, son:

– Planifica tus horarios de sueño para que vayan de 7 a 8 horas diarias. Recuerda que al dormir se consolidan los aprendizajes en nuestra memoria de largo plazo, por lo cual es clave para un buen rendimiento académico. Si te acuestas muy tarde, intenta levantarte al horario habitual al día siguiente en vez de dormir extendidamente, pues si haces esto, interferirá en tus ciclos de sueño – vigilia los próximos días. Para conciliar el sueño y que sea reparador, intenta no trabajar ni comer en tu cama; dejar celular en silencio y boca abajo durante la noche (la luz que se prende con notificaciones puede alterar la calidad de nuestro sueño); mantener una temperatura agradable en la habitación; no hacer ejercicio intenso ni tomar bebidas gaseosas, alcohol o café al menos dos horas antes de acostarte; y acostumbrarte a poner solo una alarma para despertar. Se ha demostrado que el uso de distintas alarmas o la postergación de ellas para “alargar 5 minutos el sueño”, afecta anímicamente y retarda el proceso en que el cuerpo despierta con lucidez y alerta hacia el nuevo día, la clave es despertarse de inmediato con la primera alarma. Poner la alarma lejos de tu cama puede ser una buena estrategia para intentarlo !!!

– Acostumbrate a comer 5 veces al día (cada 3 horas) para mantener un buen metabolismo, un peso saludable y energía constante que te ayude a concentrarte y dar lo mejor de ti. Parte por un buen desayuno siempre, recuerda que es la comida más importante del día, sigue con una pequeña merienda (fruta, por ejemplo), un almuerzo moderado, una merienda con baja cantidad de azúcar y una cena liviana (idealmente baja en carbohidratos). Existen algunos alimentos que favorecen una buena concentración y rendimiento académico, como las frutas, verduras, carnes blancas (sobretodo pescados, por su omega 3) o frutos secos como la nuez o almendra. Evita los alimentos altos en grasas saturadas y azúcares, pues estos llevan a bajar tu concentración y energía en el mediano plazo de forma más brusca que otros.

– Realizar actividad física regular nos aporta a mantener un mejor estado anímico, mejora nuestra creatividad, atención, concentración, mejorar nuestra autoestima, desarrollar perseverancia, mayor confianza en nosotros mismos, capacidad de establecer objetivos y perseguirlos a través de distintas estrategias, además de múltiples beneficios para nuestra salud física. Lo ideal es realizar una actividad aeróbica al menos 3 veces a la semana por 30 minutos, pero puedes partir por pequeñas acciones que vayan gradualmente implementando más actividad física a tu rutina: subir escaleras en vez de ascensor, caminar más en vez de tomar locomoción o bajarse antes de llegar a destino para alargar los tiempos de caminata, entre otras medidas simples.

– Mantener contacto con la naturaleza es esencial para aumentar el nivel de bienestar y reducir el estrés. Los sonidos que generan mayores estados de relajación en el ser humano son los de aves y del mar, nos beneficia altamente además recibir luz solar directa, ver árboles y entrar en contacto con animales idealmente. Si gran parte del día estás en salas de clases con luz artificial o encerrado estudiando en bibliotecas o en casa, planifica paseos por parques, treking los fines de semana o caminatas por áreas verdes que puedan entregarte energía extra. Si te es posible, planifica momentos de estudio en parques o lugares abiertos que tengan estas características, seguro te ayudará.

4) Entrega lo mejor de ti, pero ten cuidado con la autoexigencia. Todos tenemos fortalezas diferentes y en la universidad habrán algunas materias que te resultarán más complejas o incluso habrán momentos en que no estarás en tu mejor estado anímico para rendir bien académicamente, pudiendo obtener malas notas o incluso reprobar un ramo… Intenta con humildad reconocer cuando necesitas mayor ayuda de otros y atrévete a pedirla, ya sea para reforzar contenidos en lo académico, buscar apoyo en tus amigos o familia, o incluso en la posibilidad de buscar apoyo profesional de parte de psicólogos que pueden entregarte herramientas para enfrentar de un mejor modo esta etapa.

Los años de Universidad pueden ser de múltiples desafíos, pero también trae grandes aprendizajes. Una buena organización de tus tiempos puede ser de gran ayuda para que puedas mantener tu bienestar y rendir académicamente con lo mejor de ti mismo. Demos la bienvenida juntos a este segundo semestre lleno de posibilidades !!!

 

Mónica López Hernando

Psicóloga clínica USACH, especialista en psicología positiva, terapeuta familiar y de pareja acreditada, Supervisora de psicólogos clínicos, Directora Instituto del Bienestar y creadora del blog de psicología www.sanarte.cl

 

 

 

 

 

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