La tecnología y nuestras relaciones.

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Es un hecho que para la mayoría de los seres humanos, las relaciones con otros, el poder amar y ser amado, es la fuente de bienestar principal. No obstante, actualmente no son muchos los que actúan en consistencia con esa idea, dedicándole tiempo valioso a las relaciones para ir cultivándolas.
Se recomienda, en el caso de las parejas con hijos por ejemplo, que puedan “al menos” tener 2 hrs a la semana para ellos solos, para conectarse, seguir conociéndose y compartiendo momentos gratos que fortalezcan la relación y los hagan disfrutar, pero aunque suene poco, es común que ni siquiera se den ese tiempo entre el trabajo y el ajetreo diario. Y dentro del tiempo que están juntos, muchas veces pasan bastante rato desconectados entre ellos y conectados con el facebook, juegos como candy crush, whats up o el mail siempre impostergable que deben enviar…
El computador en la cama ya se vuelve común; dejar de almorzar con los compañeros de trabajo para quedarse avanzando al frente del computador mientras como algo rápido se ha vuelto una opción; desconectarme un momento del cumpleaños al que estoy invitado para postear en Facebook lo bien que lo estoy pasando y hablar con otros por whats up en vez de disfrutar y estar presente 100% en ese minuto ya es algo asumido socialmente; las peleas porque la pareja no puso “me gusta” a algo que postee, no pones fotos de nosotros, no cambió el estado de su relación en la red social, hay alguien sospechoso que le pone “me gusta” o “jajaja” con demasiada carita feliz a todo, o lo etiquetaron en una situación de difícil explicación, hoy causa rupturas y quiebres graves de confianza, celos, control… ni hablar de la cantidad de infidelidades que se descubren porque “le pillé el facebook abierto o el celular sin clave y lo revisé”.
Por otra parte, ya es lugar común hablar de ciertas situaciones como  ”el que tiene 500 amigos o seguidores en twitter, pero en la vida real no le es fácil darse el tiempo a conversar un café con alguno”, o la idea de que “quienes postean todo como si fuera un diario de vida, exponiéndose y descuidándose en el camino, hacen más bien un llamado de atención que busca afecto o reconocimiento, busca espectadores que den consistencia a la vida”. Más allá de juzgar, es clave preguntarse ¿qué nos está pasando con las tecnologías? ¿las estamos usando a nuestro favor? ¿cuánto tiempo nos están absorbiendo?
Claramente estamos hoy ante nuevos códigos y formas de relacionarnos…
Estudios han mostrado que las personas cuando están sin tecnología o pantallas (tv, dvd, smartphone, ipod, ipad, etc), mantienen conversaciones más largas, tienden a abrirse más emocionalmente, desarrollar confianza, se miran más a los ojos, el lenguaje no verbal y hasta el tono de voz es más receptivo y acogedor. Si hay alguna pantalla o incluso un celular sobre la mesa iluminándose o vibrando con cada mensaje, toda esta conexión emocional disminuye y las personas suelen sentir que están interrumpiendo al otro o que quizás espera un mensaje o llamada, o quisiera estar conectado con sus cosas  y no con uno…, lo cual claramente restringe e interfiere la relación y el flujo de comunicación que podría darse.
Ver en un restaurante personas que contestan llamadas o mensajes en la mesa, mientras que el otro queda en espera y tiende a sacar su celular para ver también sus cosas y no quedar en ese “estado de pausa” es algo cada vez más frecuente, al punto que se ha creado todo un movimiento llamado “phubbing”  (mezcla de phone y snubbing) que habla de lo grosero e inadecuado que resulta prestar más atención a tu teléfono que a la persona con la que estás relacionándote en ese minuto, buscando generar conciencia de lo clave que es encontrarnos con el otro sin poner estos aparatos entre nosotros.
En este contexto, los niños aprenden de sus padres también, los llamados “nativos digitales” aprenden desde el inicio a conectarse con las pantallas y tecnologías y si no ven de nosotros un uso saludable eso les afecta en su desarrollo pues van perdiendo habilidades sociales e incluso creatividad para usar su tiempo libre en otras actividades.
Es así que, se recomienda que los niños vean tv después de los 2 años y máximo 3 hrs diarias de “pantallas”, pero sabemos que hoy la mayoría de los padres usan la tv como recurso de entretención por horas desde que sus hijos son bebés, tienen dvd en el auto, luego les entregan celulares e ipad para que se entretengan solos y aunque suene duro, esto sirve para que “no les pregunten a cada rato: estoy aburrido, ¿qué hago?” el celular o tecnología ha sido un recurso usado en exceso para esto y si bien, la tecnología bien utilizada tiene ventajas, en muchas familias ha entorpecido las relaciones.
Hoy vemos niños que si no es con videojuegos, tv, ipod, mp3 o smartphones los niños y jóvenes se aburren, les cuesta establecer conversaciones largas, lloran y sufren si un castigo implica quitarles pantalla, vemos padres quejarse de que sus hijos están pegados por horas en el computador chateando o viendo videos y les cuesta acercarse o tener una relación más cercana, pero cuando esos chicos están lejos del computador, muchas veces encuentran a padres que están pegados a su celular por mensajes, mails o hablando con otros…, entonces ¿se está presente o no se está realmente? Y ante eso volvemos a lo mismo, “si mi papá o mamá está ocupado en sus cosas o tiende a hacerlo, no pueden exigirme que yo no me pegue a las pantallas que quiera…” Y así vuelven a encerrarse en el computador, no entendiendo para qué los buscan si cuando están con ellos no están realmente o los interrogan, juzgan o retan… Así se crean distancias emocionales, soledad y desencuentro en muchas familias.
La adicción a la tecnología está cada vez más presente, haciendo ya difícil no estar continuamente conectado a diario y generando incluso síntomas de abstinencia en algunos cuando no se tiene conexión. Por eso el llamado es claro. Si estoy con otro (hijo, pareja, compañero de trabajo, amigo, etc), debo enfocar y entregar mi atención a ese momento, pues no podemos encontrarnos y conectarnos de verdad con la persona que tenemos al frente si a la vez estoy conectado a mis redes sociales con llamadas o mensajes o posteos de Facebook… no basta con dejar celular en la mesa o no ver la tv prendida al frente. Es clave guardar estos aparatos en silencio y apagar pantallas, si estoy cenando en familia, esa es la prioridad, porque estar sentado ahí pero contestando mail es no estar finalmente y perderse el momento que podría haber sido para compartir cómo estuvo el día y encontrarse de verdad con quienes quieres.
Si quieres que tus amigos, tu pareja o tus hijos tengan la confianza para acercarse y hablar extendidamente contigo, escúchalos de verdad, míralos, entrégales cariño y al menos por ese momento desconectate de todo lo demás…
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