La importancia de tener un trabajo

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Muchas veces nos quejamos de todo el trabajo que tenemos o decimos que si ganamos la lotería no trabajaríamos más, estamos acostumbrados a siempre estar estudiando o trabajando, entramos a los 5 años al colegio y no paramos hasta jubilarnos. Algunos toman un “año sabático”, pero aún así tienen ciertas rutinas, como por ejemplo el preuniversitario. Por eso suele ser frecuente quejarse del trabajo, pero han pensado realmente ¿qué pasaría si no tuvieran rutinas ni trabajo ni ninguna obligación?

Al principio estarías emocionado y feliz de poder descansar, pero luego, la sensación pasa a ser como si te obligaran a dormir una siesta que no quieres tomar. Las vacaciones son tan ansiadas por lo mismo, porque son una excepción, son algo que disfrutamos y muchas veces quisiéramos alargar, pero ¿si tuviesemos vacaciones todo el año? Probablemente querríamos trabajar más…

Muchas personas que han quedado cesantes, se jubilan, pensionan por discapacidad laboral o por distintos motivos quedan alejadas del trabajo, podrán entender mejor este punto. Si bien no tener que trabajar es una oportunidad para darse más tiempo personal, conocerse más y hacer un montón de actividades nuevas, te das cuenta del valor que tiene el trabajo. Dentro de los puntos a favor:

- Te genera un sentimiento de pertenencia, eres parte de un equipo con objetivos y valores comunes.

- Si bien siempre podrás decidir con qué actitud vas a vivir tu jornada laboral, con quién te vas a relacionar más, a qué tareas vas a dedicar más tiempo, etc., tener un trabajo te ahorra el tener que decidir qué harás cada día, te entrega una rutina, un horario, una estructura, además de una sensación de estabilidad y seguridad.

- En muchos casos, te da la oportunidad de disfrutar la experiencia de hacer lo que te agrada y que además te paguen por eso.

- Puedes generar lazos de compañerismo y amistad en el ambiente laboral, además de conocer y compartir con muchas personas.

- Puedes sentirte útil, crear, producir, aportando con tus capacidades, lo cual te da sentido, trascendencia, fomenta una buena autoestima, etc.

- Puedes aprender nuevas habilidades, fortalecer tus competencias y mejorar tus debilidades.

- Mantiene tu mente y/o tu cuerpo en actividad constante, previniendo el deterioro.

- Según el tipo de trabajo, tienes la posibilidad de ayudar a los demás, conocer nuevas realidades, sentirte más conectado con otros.

Si bien cada trabajo es distinto y puedes sentirte identificado con algunos más que con otros de los beneficios antes mencionados, algo claro es que el trabajo es un aporte a tu vida, sobretodo si es de tu agrado. Por este motivo, si no te gusta tu trabajo o no tienes uno, puedes beneficiarte del mismo modo con otra actividad que compense esta experiencia, por ejemplo, los trabajos voluntarios.

El trabajo voluntario puede otorgar a tu vida un sentido que te impulse a sentirte más feliz, seguir creciendo y te motive a vivir cada día, dándote fuerza para tolerar lo difícil y gratitud para valorar lo positivo (ver artículo anterior para más información: http://www.sanarte.cl/2010/05/la-voluntad-de-ayudar-a-otros/).

Es por esto que te invito a dejar la queja a un lado, valorar cada aspecto positivo de tu trabajo y el solo hecho de tener uno en si mismo, a buscar uno que te haga más feliz si existe esa posibilidad y si no la hay, buscar alternativas, como la del voluntariado, que te ayuden a disfrutar esta experiencia. Mucha suerte en este camino…

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