¿Qué esperamos de los hombres hoy?

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Los roles han cambiado con el tiempo y aunque la mujer ha avanzado bastante en la lucha por conseguir más derechos y ocupar espacios que antes se les privaban (lo cual da para hablar bastante en otra nota), los hombres han debido ceder y compartir lo que antes les era exclusivo a ellos, lo cual no les ha resultado tarea fácil… Si bien las mujeres seguimos preocupándonos más por la cocina, la casa o la crianza y los hombres por el trabajo, hemos tendido a equilibrar un poco más las cosas…

En este sentido, si nos ponemos a pensar en las expectativas que tenemos respecto a los hombres, rápidamente nos damos cuenta de lo confuso que puede resultarles ocupar un rol definido hoy en día… Si bien el machismo no es aceptado como tal, las mujeres esperamos que el hombre mantenga ciertas conductas más tradicionales y conservadoras, “caballerosas” como se suele decir, pero también queremos un hombre 2.0, que tenga cierto lado femenino desarrollado, lo cual puede ser bastante complejo de entender para algunos…

Si bien existen excepciones, que las feministas me perdonen, pero sólo intento transparentar lugares comunes y recurrencias en conversaciones femeninas, ciertas tendencias nos muestran que:

- Los hombres suelen destacar por su sentido lógico, práctico y concreto, tendiendo a la solución de los problemas más que a su reflexión (lo cual puede ser muy útil en ocasiones), pero cuando les contamos nuestras angustias, en general, las mujeres buscamos más empatía, escucha activa y contención. Un abrazo con unas cuantas palabras dulces de comprensión, en muchas ocasiones pueden valer más que mil soluciones… esto no siempre es fácil de lograr, pero se aprende…  ;)

- Es atractivo que un hombre tenga poder de decisión y sea seguro de sí mismo, nos agrada que decidan considerando nuestros gustos o intereses (como cuando nos llevan de sorpresa a un restaurant que nosotros siempre quisimos ir), sentir que validan nuestra opinión, se nos escucha y considera, pero en situaciones complejas o que requieren de rápida respuesta, queremos que sean capaces de tomar decisiones sin tantas dudas. La inseguridad, el exceso de preguntas, el ¿lo hago o no lo hago? puede generar que la mujer sienta la responsabilidad de “cortar el queque” siempre y eso desgasta.

- Nos atraen los hombres que tienen su mundo personal desarrollado, que hagan deporte, tengan amigos y pasatiempos, pero también queremos que nos den un lugar prioritario en sus vidas, nos integren a su mundo social y nos hagan sentir que su mejor panorama es estar con nosotras… no se trata de exclusividad, sino prioridad… al menos sentir que estamos en el top tres y no después de su trabajo, sus amigos, sus deportes, su tiempo personal para dormir, sus abuelos, su perro, su control remoto, su guitarra, el playstation y sus libros…

- Las mujeres dependemos cada vez menos del hombre proveedor, tenemos nuestra libertad económica, pero de todos modos valoramos un lindo regalo, invitaciones a salir y cierta seguridad de que en caso de necesitarlo, él podrá sustentar nuestro hogar.

- Valoramos que los hombres mantengan una buena relación con su familia de origen, los visiten y les expresen afecto y preocupación, pero nos matan las pasiones los hombres “demasiado apegados”. Que un hombre ponga a su pareja y a la familia que ha formado con ella en un lugar principal es clave, sentir que nuestra opinión puede tener más peso que la de sus padres o hermanos, o que los límites están bien claros sin “invasiones territoriales”, es todo un tema por el que las parejas actuales caen en conflicto con frecuencia.

- Sorprenden gratamente conductas de caballerosidad, gestos y atención por tu bienestar (aunque sea a costa de ellos, disculpen el egoísmo), el que te pasen su chaqueta si hace frío, abran la puerta del auto, te den la mano para saltar o caminar por un lugar riesgoso, te coloquen al lado seguro de  vereda (por donde no pasan los autos), te cedan el mejor lugar en una mesa (el con sombra o vista al mar… aunque él quede mirando a la pared), se preocupen de que te sientas bien atendida, tu bebida siempre esté llena, tengas siempre un lugar para sentarte o sentirte cómoda, etc., etc., etc… No obstante, todo extremo pierde sentido… si él te deja siempre en un altar a costa de él, no podrán ser pareja pues en vez de mirarse frente a frente, tendrás que mirarlo hacia abajo y eso incomoda… ¿para qué estar en el cielo si estamos solas ahí?

- Queremos un hombre sensible, que sepa expresar sus emociones, comparta sus sueños e ideas, que se acuerde y te pregunte por lo que le contaste que te preocupaba algunos días antes, que pueda contarte sus problemas, confíe su mundo interior en nosotras, pero cuando su nivel de introspección es demasiado alto, tiende a complicarse y sobre preocuparse por todo, llorando o sintiéndose frágil por cada situación difícil o cuestionando cada cosa que le pasa, resulta “enrollado” y para eso, ya nos tenemos a nosotras mismas y a nuestras amigas… Ok, los hombres también lloran y queremos contener, pero con equilibrio, sintiendo que también ellos pueden contenernos con su fortaleza.

- Queremos un hombre romántico, que te recuerde durante el día con pequeños gestos que está pensando en ti, que sea cariñoso y tierno, te dediquen una canción, escriba cartas, regale flores o chocolates, si bien esto suena a cliché, saca sonrisas femeninas hasta hoy. Queremos todo ese romanticismo, pero sin exagerar… aquí viene lo complejo, pues si el hombre ocupa esto en exceso, resulta tan empalagoso como una torre de caramelo… pero si no lo hace de vez en cuando, nos quejamos de falta de detallismo… y ahí es cuando es entendible que ellos digan “quién las entiende…”.

Podríamos seguir hablando de expectativas, bastante claro es que las mujeres tendemos a ser exigentes, incluso hay estudios que demuestran que es esperable un nivel de queja en las mujeres dentro de sus relaciones de pareja (cuando es el hombre el que se queja más, el pronóstico no es muy favorable), pero lo que quisiera transmitir finalmente, es que los hombres no son adivinos y la comunicación respecto a qué es lo que deseamos y no deseamos dentro de nuestra relación es fundamental.

Los tiempos han cambiado y si bien el macho alfa bruto, reservado, distante y frío, puede rodearse de un halo de misterio y seducirnos en lo que significa el “desafío de la conquista”, el “chico malo” está cada vez menos de moda, pues finalmente vamos aprendiendo que esta elección trae más de agraz que de dulce como experiencia, pero ya aprendimos también que el “chico bueno” termina siendo un excelente amigo, pues puede ser aburrido a la larga. Entonces?? Difícil mezcla la que buscamos las mujeres…

Ni bueno ni malo, queremos hombres con todas sus letras, que nos hagan sentir amadas, deseadas, nos entreguen estabilidad y seguridad, pero con una buena dosis de aventura y conquista, no es tan fácil, pero así como ellos han ido cambiando con el tiempo, nosotras también lo hemos hecho, nuestras necesidades son otras. De todos modos, sea como sea quien escojamos como pareja, el camino trae aprendizajes y es importante más que pedir y pedir sin límite, el valorar también lo que el otro nos entrega, entendiendo que los príncipes azules no existen, pero si hay algunos con capas verdes, rojas o plomas…

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