Ser madre en nuestros tiempos

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El escenario ha cambiado bastante… La maternidad se ha ido postergando, ya sea por razones económicas, de desarrollo profesional, estabilidad en la pareja, entre otras. Han aumentado las dificultades para concebir y los tratamientos de fertilidad, ha disminuido la tasa de natalidad e incluso hay más mujeres decidiendo no tener hijos, optando por otros caminos, enfrentando todos los juicios y cuestionamientos sociales que aún se hacen presentes frente a este cambio cultural.

Por eso, quisiera comenzar esta nota mostrándoles diversos datos que recopilé de estudios potentes e iluminadores sobre qué está pasando con la maternidad en Chile y todos los cambios por los que estamos transitando, algunas claves sobre adopción y luego, entregarles algunas ideas para quienes son madres sobre cómo enfrentar esta relación de la forma más saludable posible.

Maternidad en Cifras

De acuerdo a cifras del Registro Civil, los nacimientos en Chile han disminuido en un 35% desde 1990. Según censo 2008, el promedio de hijos entre los 15 y 44 años era de 1,3 (en 1965 era 5,3 hijos promedio; en 1996 era 1,6; y en el año 2002 era 1,4…). Número promedio ha caido de 5 hijos a menos de 2 en 50 años…

De acuerdo a un reciente estudio realizado por la empresa Adimark GfK para Clínica Las Condes -donde se encuestó a 420 mujeres de entre 15 y 45 años, de los distintos grupos socioeconómicos- reportaron que:

Lo que más las realiza como persona es la maternidad y la familia (73%), seguido de la carrera, el trabajo y el estudio (37%). 76,8 % describen el ser madre como “lo mejor”, aunque el 48% cree también que implica una gran responsabilidad.

– 95% de las dueñas de casa tienen hijos frente a un 73% de las mujeres que trabajan fuera del hogar. El promedio del número de hijos entre mujeres que trabajan y no trabajan es distinto (1,4 versus 2), lo cual refleja las dificultades de conciliar aún familia y trabajo, los periodos postnatales que siempre se desean extender por lo breves que siguen siendo, la poca flexibilidad laboral en cuanto a horarios, entre otras razones. De hecho, el 54% cree que la sociedad no las apoya en su tarea de ser madres…

– El promedio de hijos que llegan planificados es de 2,29. El número ideal de hijos que a las mujeres les gustaría tener es de 3,18.

– Existen diferencias entre la edad en que tuvieron su primer hijo versus la edad que consideran ideal. El 72% fue madre a los 24 años o menos, pero el 80% sostiene que le gustaría o hubiese gustado ser madre después de los 25 (un tercio de ellas incluso después de los 30 años). El 73% quiere tener su primer hijo entre los 25 y 34 años

80% expresa estar dispuesta a retrasar su maternidad. La búsqueda de una mayor consolidación económica es más fuerte como razón en los grupos C2 y C3, porque son más vulnerables, el 45% de las mujeres retrasa su maternidad por esta razón. Además, la educación es cada vez más cara y para este segmento el recibir una formación adecuada es de suma importancia para surgir.

– 79% de las encuestadas afirma saber que existen riesgos en la maternidad después de los 40 años, pero el 16% manifiesta estar dispuesta a ello. 40% piensa que el tener menor número de hijos a una edad más avanzada no influye, mientras que el 18% cree que es beneficioso. Un 10% de las entrevistadas ve que la edad ideal para tener el último hijo es sobre los 40 años.

– La edad ideal para casarse (25,5 años promedio) es mayor que la edad a la cual lo han hecho las mujeres hasta la fecha (22,2 años).

– La fertilización In Vitro en mujeres mayores de 35 años tienen una tasa de éxito de 40%, y en mujeres mayores de 40 años, de 25%. A mayor edad menor probabilidad de lograr un embarazo, hay mayor riesgo de perderlo o de que los niños presenten problemas cromosómicos.

 

El “Estudio de Caracterización de la población que decide tener o no hijos en el futuro”, elaborado por la economista Sandra Quijada, encargada de la Unidad de Encuestas del Centro de Microdatos de la Universidad de Chile, en base a los datos de la encuesta de protección social de 2002, 2004 y 2006, refiere que en el año 2002 el 39,1% de las mujeres en edad fértil decía no considerar tener hijos, y en 2006 subió a 47%. Es decir, más de 275 mil chilenas sin hijos y en edad fértil dicen que no piensan tener hijos nunca.

En Estados Unidos se calcula que la cantidad de matrimonios sin hijos llegará a 31 millones este año. En Inglaterra, un tercio de las mujeres que cursan estudios universitarios no tiene hijos nunca. En Argentina, en 2004, la Dirección de Estadísticas y Censos determinó que la cantidad de mujeres que al final de su vida reproductiva no había tenido hijos había subido a 17% y, en 2007, un 11,3% de los hogares de Buenos Aires estaban compuestos por parejas sin hijos: cerca de 65.000 hogares, ubicados en los quintiles de ingresos más ricos.

Por otra parte, 20% de hombres y mujeres cambian de opinión con respecto a la decisión de no tener hijos, por lo cual es una decisión que no siempre se mantiene de forma definitiva. Asimismo, se observa que menos del 30% de las madres biológicas que quieren dar a su hijo en adopción mantienen finalmente la decisión sin arrepentirse.

En esta línea, respecto a la adopción, desde mi experiencia trabajando durante algunos años como psicóloga externa de una Fundación destinada a la temática (atendiendo padres adoptivos que quieren trabajar el apego y temas de crianza con sus hijos, realizando talleres para los padres y el equipo, además de atender madres biológicas que querían dar a sus bebés en adopción), pienso que el tema ha avanzado bastante. Hoy los procesos se han simplificado y si los padres están en condiciones psicológicas y poseen habilidades parentales suficientes para recibir un hijo adoptivo, los tiempos de espera pueden llegar a ser incluso de 9 meses, tiempo que ayuda a prepararse mejor para la llegada y para ir conformándose como familia.

 

Una vez que la maternidad llega…

Muchas veces la realidad supera la ficción y las ideas que nos hemos hecho sobre cómo será finalmente ser madre suelen ser bastante distintas a lo que sucede llegado el momento. La vida cambia bastante y el tiempo va pasando rápido sin que muchas veces podamos replantearnos y generar cambios positivos, por eso es clave pensar si estamos ejerciendo la maternidad que nos gustaría o solo vamos actuando / reaccionando en base a lo que llega… Siempre es tiempo para trabajar la mejor versión de uno mismo, y detenernos a pensar ¿quién soy hoy? ¿quién quiero ser? Si nos proponemos en serio este desafío, podemos acortar esa distancia y transformarnos no solo en las madres que queremos, sino en las personas que deseamos ser. No se trata de buscar la perfección, sino más bien de darnos la oportunidad a nosotras mismas de desarrollar nuestro potencial y sentirnos en paz, plenas con quienes hemos llegado a ser.

Por este motivo, acá les dejo algunos puntos a considerar para generar una relación saludable como madre, sin olvidarnos de nosotras como personas:

1) Ser padres sin dejar de ser pareja: La pareja es la base de la familia. El tiempo con los hijos es tiempo de familia, no de pareja… por eso, aunque suene difícil, es fundamental agendar y coordinar todos los esfuerzos para mantener un espacio de al menos 2 horas a la semana para tener una “cita” de pareja donde puedan hablarse de ustedes y otros temas distintos a pañales y leche… Este espacio de autocuidado los ayuda a fortalecerse como equipo, disfrutarse, reconectarse en este nuevo rol, mantener la complicidad y la comunicación, expresar lo que cada uno necesita del otro, cultivar la confianza, no perderse de vista y gradualmente ir recuperando los espacios de sensualidad y sexualidad tan necesarios para que la pareja pueda mantener su conexión. Además, es clave tener rutinas cotidianas que los acerquen como pareja, mensajes, un buen beso de saludo y despedida, elogios, cariños, sorpresas que los mantengan eligiéndose el uno al otro cad día.

2) Formar una tribu: los hijos absorven una gran cantidad de tiempo y energía, hay menos ánimo de juntarse con amigas, salir o conocer gente nueva, pero es necesario. Si queremos enseñarles a nuestros hijos sobre cómo se hacen y cultivan las amistades, nosotros somos su primer ejemplo para generar habilidades sociales. Los niños que crecen viendo a sus padres sonreir, relacionarse saludablemente con otros, confiar, que tienen a su alcance abuelos, primos, tíos, amigos, hijos de amigos y otros que juegan con ellos, los cuidan, les enseñan y comparten buenos momentos, crean una visión de mundo más segura y positiva, generando más comportamientos prosociales y buen trato hacia los otros, valorando la experiencia de querer y ser querido. Quizás no tenemos siempre ánimo para salir, pero podemos invitar, llamar o cultivar de otros modos las relaciones, según la etapa y momento en que estamos.

3) Seguir cumpliendo sueños: Dentro de nuestras posibilidades, generar espacios para seguir desarrollándonos, aprendiendo cosas nuevas, cumpliendo los sueños que nos importan de forma significativa. Ser quien queremos ser. Hacer lo que podamos con los recursos y tiempos que tenemos actualmente, pero hacer aquello que nos lleve a sentirnos más satisfechos con nuestras vidas. Si nuestros hijos nos ven felices, ellos también se sentirán felices, si ven que mantenemos una actitud de frustración, agotamiento y transmitimos que nos “sacrificamos” por ellos, irán entendiendo que su existencia vino a quitarnos posibilidad de ser felices y esa es una responsabilidad nuestra desde siempre. En este sentido, los estudios coinciden en que ser padres disminuye los niveles de felicidad en las personas, pero a su vez, aumenta el nivel de sentido de vida y trascendencia. Depende más bien de la actitud con la que enfrentemos la vida y esta etapa.

4) Saber pedir ayuda: más allá de las miles de voces de personas que te dicen qué debes y no debes hacer, es clave distinguir los momentos en que de verdad pedir ayuda puede marcar una diferencia. Asesorarte sobre cómo tener una buena etapa de lactancia en un primer momento, o con psicólogos especialistas que puedan apoyarte en temas de crianza, estimulación temprana, desarrollo de hábitos u otros que te vayan facilitando este proceso y guiando con información adecuada; leer revistas o libros que te entreguen información útil y concreta (te recomiendo “El aprendizaje de la felicidad en los niños” de Christine Carter), entre otras medidas, puede ser una ayuda que genere que este nuevo rol sea mucho más grato y llevadero desde el inicio. Claramente no, no es necesario lo sepas todo y menos que lo sepas todo el tiempo. No te sobre exijas.

5) Regala experiencias, no cosas materiales: Muchos niños generalmente suelen tener más objetos, juguetes y ropa de la que necesitan. No les demos todo lo que piden, que la culpa por no dedicarles el tiempo que quisiéramos o la idea de darles aquello que no tuvimos, nos lleve a llenarlos de cosas que luego quedarán olvidadas en un cajón. Te necesitan a ti, tu cariño, paseos, historias, momentos de los cuales luego quedarán recuerdos y enseñanzas para toda la vida. Regala un taller de origami, de cocina, una salida, un picnic, una pijamada, una experiencia. Claramente tendrá un valor mayor.

6) No uses la comida como premio o castigo: Si un niño no quiere comer algo específico, en vez de obligarlo y estar 2 horas sentados en la mesa forzándolo, gritándole o amenazándole con castigos, es mejor retirar el plato y referirle luego volverá a comer esto mismo cuando sienta hambre o reducir la expectativa y negociar que coma una porción más pequeña al menos. La idea es que el tiempo para comer sea similar al de las otras personas sentadas a la mesa, no hacer de la comida un “tema”, no premiar un buen comportamiento con comida o castigar con ella, pues van generándose otras relaciones y simbolismos con respecto a la comida que pueden interferir la posibilidad de crear una relación más saludable con ella. Es posible generar en los niños agrado por la experiencia de comer e interés por comer alimentos nuevos, todo depende de cómo le presentemos esta experiencia, el clima que generemos en la mesa, entre otros factores. Asimismo, en esta misma línea, no uses castigos con aquellas situaciones que favorecen el desarrollo de tu hijo (deporte, amistades, u otros), hay otras maneras de enseñarles que un mal comportamiento tiene consecuencias.

 7) Siempre existirá algo en lo que puedas ser mejor, ¿te parece avanzar en más aceptación y perdón, y menos culpas?: Siéntete orgullosa de aquello que haces bien como madre, es cierto que habrán cientos de cosas que podrías hacer mejor, y es cierto que como vemos a diario en otros o en nosotros mismos con nuestras madres, siempre habrán “peros” y temas difíciles en esta relación. Lo importante es reconocer los errores con humildad, intentar mejorar y crecer, mantener una buena comunicación, un vínculo fuerte de amor, transformarnos en alguien en el cual nuestra hija o hijo pueda confiar y acercarse a buscar apoyo cuando lo necesite, aceptarnos y querernos nosotras como somos y al otro tal cual es como persona (no por lo que hacemos o hace en específico). No condicionar el amor y apoyo por el comportamiento bueno o malo que pueda tener nuestro hijo. Amar siempre, corregir cuando sea necesario, pero sin dejar de amar, sin abandonar. Perdónate, perdona, trátate bien… Muchas madres al momento de saber que están embarazadas vienen a terapia a “resolver” temas pendientes con sus propias madres, avanzar, quieren hacer distinto algunas cosas y no están seguras de poder hacerlo mejor de cómo lo hicieron con ellas. Si necesitas apoyo, es un buen momento siempre para crecer y soltar aquello que te estanca, soltar los resentimientos con compasión y trabajo en el perdón, aprender a relacionarte saludablemente con tus propios padres claramente ayudará a que tu hijo pueda hacerlo también contigo.

8) Tiempo exclusivo con cada hijo: En cada etapa es esencial los hijos puedan tener tiempo a solas con cada padre. Si hay 3 hijos, por ejemplo, los padres pueden turnarse y salir cada uno con uno de ellos en distintos momentos. Esta experiencia los hace sentir especiales, les ayuda a confiar y desarrollar un vínculo más profundo con cada padre, compartir sus intereses y mostrar / desarrollar sus diferencias. Puede que con una vayas al museo al menos una vez al mes y mantengas conversaciones profundas, donde le hables de historia, le enseñes, aprendan juntos y compartan; con otra cocines y luego elijan películas para ver más tarde en familia y reirse todos juntos (cada semana alguno puede elegir su propia película o pueden seguir en familia una serie para compartir la intriga de no saber qué pasa en el próximo capítulo!!!); con otra puedes ir de compras y armarte de paciencia para acompañarla en cada una de sus pruebas de ropa y darle tu opinión con cariño y entusiasmo (sin imponerle comprar ropa que no le gusta) porque de verdad entiendes lo importante que es para ella verse linda y a su gusto (de paso puedes pedirle te asesore en la compra de ropa para ti, seguro le encantará esta posibilidad). Con otro hijo puedes ir a jugar a la pelota al parque o aprender a jugar algun video juego juntos, ver películas o buscar videos entretenidos en youtube para reirse juntos (si le dices “muéstrame los que más te gustan” puede ser una oportunidad para entender y conocer mejor sus preferencias, en vez de solo criticarlo porque está frente al computador). En fin… lo importante es que aunque tu no compartas ese interés puedas apoyar, acompañar y compartir con cariño buenos momentos donde la comunicación y la complicidad fluyan, pudiendo tener la oportunidad de conocer más a tus hijos, sus gustos, intereses, inquietudes y modos de ver la vida.

9) Enséñales a ahorrar e invertir: Desde pequeños (6 a 7 años idealmente se recomienda) cada niño puede recibir un monto pequeño de dinero semanal y empezar a trabajar el concepto de ahorro. Pueden prestar dinero como juego a algún padre con alguna tasa mínima de interés, pueden realizar pequeñas tareas a medida dentro de la casa y que vayan generando un ingreso pequeño que aporte a sus ahorros (lavar platos, regar plantas u otras tareas extras) y también verte como modelo viendo como tu no gastas lo que no tienes y eres responsable en el manejo del dinero apegándote a un presupuesto. Así, si desean comprar algo pueden usar sus propios ahorros y entender el valor de las cosas, el esfuerzo para conseguir dinero y otros conceptos.

10) Entrégales responsabilidades: Reparte tareas según su edad y capacidades. Hacer la cama, levantar la loza sucia, llevar ropa a lavadora, dar de comer a una mascota, entre otras, puede ir enseñándoles sobre lo importante de trabajar en equipo, ser empático, ordenar lo que se desordena, hacerse cargo de mantener limpio en orden los espacios compartidos y personales, no dejar pendientes, entre otras situaciones que se enseñan como habilidades muy útiles para toda la vida. Ser organizados con los tiempos y espacios será un aprendizaje que valorarán toda la vida.

11) Enséñales a pedir perdón, dar las gracias, ser generoso y a tener un buen trato con los otros: con tu ejemplo para partir, pero a través de acciones frecuentes puedes ayudar a generar estos valores. Puedes por ejemplo, proponer como desafío familiar que cada miembro haga un acto generoso todas las semanas y que el domingo cuente qué hizo y cómo se sintió haciéndolo (la idea es hacer distintas cosas cada vez). Pueden hacer este desafío durante 6 semanas seguidas al menos 2 veces al año. También antes de acostarse puedes preguntarle cuáles fueron las 3 mejores cosas que sucedieron en su día y por las cuales se siente agradecido. Además, pueden hablar constantemente respecto a la importancia de integrar a los demás, sonreir, ser amable, humilde para reconocer los errores, etc.

12) Ayúdalos a estudiar y a hacer sus tareas: no las hagas por ellos, sino con ellos. Muéstrales lo orgullosa que estás de que se esfuercen, del proceso, de que lo intenten y aprendan en el camino, independiente del resultado que puede ir mejorando con la práctica y con ayuda. Todos los niños tienen fortalezas distintas, conócelas y poténcialas en vez de exigir buen rendimiento en todo por igual. Vale la pena invertir más tiempo potenciando aquello que hace bien (le refuerza su autoestima, tiene mejores resultados y lo disfruta más) que en aquello que se le hace difícil, pues en eso solo hay que trabajar y pulir lo necesario para que no interfiera en que pase o no de curso, o en la posibilidad de lograr algún objetivo, pero los estudios muestran con consistencia que vale mucho más destinar energías a fortalecer aquello que ya hacemos bien !!

13) Entrégales cariño, confianza, escucha y reconocimiento: no basta con que “sepan que los quieres”, es importante que le expreses el cariño con palabras, gestos y afecto. Darles espacio para conversar no solo las mismas preguntas de siempre en un nivel superficial “¿Cómo te fue en el colegio?”, “Bien” y quedarse con respuestas de monosílabos, sino darse tiempo para profundizar y mostrar interés para que nazca una mayor confianza. Asimismo, no le respondas de inmediato con un “no” cuando te pida hacer algo, preguntale por qué, negocia y ve el modo de llevarlo a cabo si es posible en el corto plazo. Además de estar atenta a sus avances, historias y logros para reconocer cada uno de sus pasos con orgullo. Es clave también cumplir tus promesas, respetarla en sus tiempos y espacios, pedirle por favor las cosas de forma amable, y así generar mayor credibilidad y respeto hacia tí.

14) Enséñale a disfrutar su soledad y a usar bien su tiempo libre: Si se acerca a decirte “mamá estoy aburrido”, en vez de decirle qué hacer, ayúdalo a encontrar formas de entretenerse y usar bien su tiempo, descubriendo con qué cosas disfruta más. La ansiedad por estar separado de los padres y la dificultad para estar solo son frecuentes en la infancia temprana, pero es clave ayudarlos a ver que el silencio y la soledad pueden ser buenos espacios para estar con uno mismo y disfrutar de todos modos. Es un aprendizaje necesario para la vida…

15) Acompaña su adolescencia: es cierto que las cosas han cambiado bastante, pero si te escandalizas, gritas, prohibes y castigas cada vez que te confiesa alguna equivocación o situación complicada, puedes alejar a tu hijo, generarle temor en vez de confianza para contarte aquellas situaciones que va viviendo. Escuchalo, dale el espacio para explicarte y confiarte sus inquietudes, temores e incursiones, acompaña su desarrollo y oriéntalo, no como lo haría un amigo, sino como un padre que entiende que los tiempos son distintos y que la mejor forma de proteger a tu hijo es confiar en la responsabilidad que le has inculcado, en que recurrirá a ti si lo necesita y te irá contando los pasos que da también buscando tu apoyo y opinión.

 

Por último, reiterar que existen muchos otros caminos que nos pueden ayudar a generar una relación saludable con los hijos, lo importante siempre es que prime el amor y el buen trato por sobretodo. Juntos son un equipo, una familia, que puede ser la base para construir seres humanos buenos, felices y que aporten constructivamente a nuestro mundo. Empecemos por valorar a nuestros padres, aquello que sí nos entregaron, perdonar lo que no existió, estar en paz con nuestra historia y construir una para nuestros hijos con lo mejor que podamos entregarles…

Mucha suerte y ánimo en ese hermoso camino…

Mónica López Hernando

 

 

 

 

Monica LopezSer madre en nuestros tiempos

Comentarios 2

  1. Marta E. Campusano

    Muy buena la presentación, soy abuela (70 años) tengo un nieto de 8 que vive en depto. al lado nuestro con mi esposo, ayudamos en lo que necesiten, tareas, si piden, conversaciones, juegos ir a buscarlo al colegio, etc. etc. pero siento una comunicación distante y poco fluida con mi nuera(trabaja), mi hijo trabajaen casa como lugar final, pero no constantemente tiene que salir en forma itinerante según necesidad.
    Le he pedido a mi nuera una conversación franca hace 8 meses, pero aún no ha sido posible, sincerarnos para saber que quiere y que no quiere que le cooperemos. Están yendo los 3 a una psicóloga hace menos de un mes porque el niño está desorientado, mi percepción es que recibe muchas órdenes y todas diferentes, por falta de comunicación.
    Estaría muy agradecida que me orienten como enfocar esta entrevista con los papás para plantearles el tener una comunicación, planificada, con anticipación y clara tb frente al niño.
    Espero sus comentarios.
    Cordialmente,
    Marta E.

    1. Post
      Author
      Monica Lopez

      Te felicito por tanto amor entregado a tu nieto. Considero clave que por el rol que cumplen puedan tener una buena coordinación y comunicación que beneficie el desarrollo del niño. Para ello es clave conversar con tu hijo la situación y ojalá abordar con ellos como padres cuál podría ser las mejoras que entre todos pueden empezar a trabajar. Si están yendo como familia a terapia, será una buena instancia. Suerte !!

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