“Soy Adoptado”. La importancia de conocer los orígenes.

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“Todo niño o niña tiene derecho a conocer la verdad respecto a sus orígenes…”
(Convención sobre los Derechos del Niño, UNICEF, 2000).

Diversos estudios han demostrado la importancia de conocer nuestros orígenes para poder formar nuestra identidad. Por esto, cuando a un niño adoptado se le oculta esta condición, existe una tendencia a que este hecho, que muchas veces se hace por creer que así se protege del dolor (al niño y a los padres), pueda afectar la salud mental de forma integral, tanto a nivel emocional, en nuestro modo de relacionarnos con otros y sentirnos parte de este mundo, con todo el derecho a la felicidad.

Algunas de las razones por las que los padres temen hablar de la adopción son vergüenza, falta de preparación, limitaciones a la hora de expresar sus sentimientos, temor a ser rechazados por su hijo, o dificultades para elaborar el duelo de la infertilidad. Independiente del motivo para guardar el secreto, cuando se oculta la adopción, la mayoría de los niños sienten que hay algo malo que no se les dice y que puede tener relación con ellos, afectando su seguridad personal. Se inhibe también su curiosidad por las situaciones que no encajan, se reprimen sus sospechas con el fin de proteger a sus padres de esa situación que suponen incómoda y compleja.

Así, diversos estudios avalan la importancia de revelar al niño cuáles son sus orígenes y su condición de adoptado, lo cual debiese ser un proceso natural, gradual e idealmente, de un comienzo temprano, por lo que el hecho de que los padres puedan prepararse para esto desde antes de la adopción es una ventaja significativa. De este modo, propiciar la situación y plantear el tema con sinceridad y naturalidad, quitándole la connotación amenazante y entregando información acorde a la etapa de desarrollo del niño, puede evitar distorsiones que perjudiquen su personalidad.

La mayoría de los trastornos conductuales y emocionales en el niño adoptado, se producen por mantener su condición en secreto, por las dificultades en los padres para manejar esta situación o por el conocimiento de la adopción a través de la revelación de terceros y no de los propios padres adoptivos (lo cual rompe fuertemente la confianza en ellos, se genera la sensación de haber sido traicionado, entre otros factores que afectan el vínculo). La mayoría de las veces, al comenzar a hablar sobre la adopción, los padres descubren que “no fue tan terrible” y ven con sorpresa lo enriquecedor que ha sido para toda la familia.

En este sentido, es de considerar que lo más importante para el niño es sentirse acogido, aceptado y amado, en un ambiente seguro, estable y de confianza. En un contexto así y apoyándole en sus inquietudes y elaboración sobre el tema, el ser adoptado pasa a estar en un segundo plano.

Caminos posibles para hablar sobre la adopción

- No hay que esperar un “momento” para comenzar a hablar sobre los orígenes del niño. Lo importante es no abordar el tema como si fuese un secreto, sino hacerlo transparente, natural, desde siempre hablarle, enseñarle que él o ella no nacieron del vientre de su mamá adoptiva, pero que el amor es inmenso e incondicional, sin depender de quién nació.

- Mostrarle fotos del día de su adopción, compartir recuerdos respecto a cómo se sintieron al verlo por primera vez, cómo estaba vestido, cómo fue el camino a casa, quienes estaban para recibirlo y celebrar su bienvenida.

- Es importante distinguir la fecha de nacimiento de la fecha de adopción. Muchos niños se confunden con esto y pueden creer que nacieron cuando fueron adoptados, sintiéndose confusos con la idea de tener dos madres o al solo saber que su madre no lo tuvo en el vientre, lo cual puede producir creencias distorsionadas sobre el tema “yo no nací como los otros niños, me trajo la cigüeña”. Por eso es importante dar claridad, respuestas, explicaciones ante sus inquietudes.

- Cuando pequeño se pueden sumar a las explicaciones, el relato de cuentos o historias del mundo animal, donde también existen adopciones.

-  Un modo de ir armando su nueva historia es mostrarle fotos de su familia adoptiva, donde observe la genealogía, pueda preguntar inquietudes y se sienta perteneciente.

- Es ideal, no entregar demasiada información en un solo momento y cuando el niño es muy pequeño para entenderla, ya que puede generar confusiones. Debe ser un proceso gradual y acorde a cada etapa del desarrollo.

- Es importante también pensar con madurez qué quiero transmitirle, en el caso de que yo tenga una información muy dolorosa de saber para él o ella,  por lo que debo plantearme ¿le hará bien a mi hijo saber que su madre biológica trató de abortarlo y no le resultó? ¿le hará bien a mi hijo saber que su madre era una adolescente que fue violada? La ley chilena establece que la adopción es un proceso cerrado, lo que significa que el niño recién a los 18 años puede acceder si lo desea (y previa preparación) a la información sobre su madre biológica, esto tiene muchas razones, una de ellas es que al ser mayor de edad, el hijo/a adoptado puede tener mayor madurez para afrontar verdades que pueden ser difíciles de integrar dentro de su historia.

-  Lo ideal es respetar los ritmos del niño, pues para cada uno la elaboración es distinta. Algunos piden que se repita su historia de origen y detalles de la adopción varias veces, otros reflexionan un tiempo y después vuelven a preguntar.

- Al dibujar su familia, el niño puede estar confundido cuál dibujar, a qué grupo pertenece, etc. Es importante hablarle de los distintos tipos de familias, de los lazos de amor no consanguíneos y entregarle claridad de que su familia es a la cual pertenece ahora y podrá permanecer en ella, pues no se lo abandonará.

- Por otra parte, no se debe victimizar al niño por su condición de adoptado, pues entregarle un trato especial, donde se sienta acogido por “compasión”, sin límites claros, puede ser perjudicial para su desarrollo.

- La mayoría de los hijos adoptados en algún momento decide conocer su pasado y buscar a su familia biológica. Poder anticipar esa situación, mostrarle esa alternativa y la libertad emocional que tiene para tomarla cuando sea mayor de edad, puede ser aliviador para el niño, quien puede sentir que traiciona a sus padres si siente o manifiesta esa inquietud.

Por último, recordar que el hecho de conocer la historia de su familia de origen no implica cuestionar ni fragilizar el vínculo con la familia adoptiva, por el contrario, muchas veces se valora la honestidad y sobre esa base se construye una relación mucho más fuerte. Mucha suerte en todo ese proceso a quienes decidan emprender este maravilloso acto de amor llamado adopción.

Fuentes y artículos recomendados sobre el tema:

http://www.elbebe.com/index.php/es/actualidad/reportaje-sobre-adopcin-como-asimilan-los-ninos-adoptados-la-informacion-sobre-su-origen

http://bvs.sld.cu/revistas/gme/pub/vol.6.(3)_05/p5.html

http://www.terapiafamiliar.cl/htm/revista12/documentos/Adopci%F3n%20Escenas%20y%20Terapia,%20rompiendo%20los%20secretos.pdf

http://www.prematuros.cl/webenfermerianeonatal/junio07/adaptacion_adoptados_apego.pdf

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