Suegros… una relación para cuidar.

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Mucho se ha caricaturizado y utilizado para rutinas humorísticas esta afamada relación, y es que suele estar teñida de ajustes y desajustes que nos requieren cierto esfuerzo la mayoría de las veces, pues aunque existen suegros fabulosos, preocupados, respetuosos de la pareja, logrando colaboración y no invasión, además de entregar cariño y apoyo a montones, existen también los que pueden interferir en la relación de su hijo/a, dañándola incluso sin darse cuenta, al punto de que bastantes parejas pueden llegar a separarse debido a la relación que uno de ellos o ambos tienen con su familia de origen, la falta de límites y el trato que se le da a la pareja en cuestión.

Por este motivo, hoy nos detendremos a analizar las aristas de la relación que tenemos con nuestros suegros, el rol de nuestra pareja en ello y cómo hacer para que puedan ser un aporte en la vida en vez de un obstáculo:

- Espacio: Así como cuando nace un hijo, debemos diferenciar el ser padres a ser pareja y tener espacios diferenciados, ser hijo y ser pareja también deben tener espacios y tiempos distintos. Sobre todo si la pareja vive con alguno de sus padres, no debe temerse a “excluir” o dejar de lado al otro porque quieran tener un espacio más íntimo o romántico, es importante no descuidar la relación y no verse presionados a involucrar en todo a los suegros, aunque se viva con ellos.

Si bien cuesta más y surgen diversos problemas cuando los suegros están muy cercanos o se genera una relación de dependencia, se vive en la casa de ellos o ellos son quienes cuidan como abuelos a nuestros hijos cuando trabajamos, debe haber un equilibrio y negociación.

- Apoyo a la pareja: Por mucho que tu pareja, no mantenga una relación muy cercana con sus padres, el que tú sigas esa tendencia de forma cómoda puede sacar la cuenta en algún momento… Demostrar interés por sus padres, querer conocerlos mejor, compartir con ellos, fomentar que tu pareja tenga una buena relación con ellos, puede ser un regalo que le ofrezcas a ella y a toda su familia. Asimismo, funcionar juntos como compañeros y demostrarse cuidado y cariño, hará que los suegros vayan aceptando y valorando la relación, puesto que los padres se sienten más tranquilos y felices cuando ven que tratan bien a un hijo o hija. Por el mismo motivo, es clave no caer en discusiones frente a los padres.

Valorar a los suegros como los padres de la persona que amamos y que tiene muchas cualidades que aprendieron de ellos, puede ayudar a reconocerlos y considerarlos. El regalonearlos de vez en cuando con una comida, invitarlos a casa o a salir, llevarles flores o algo rico como atención, son gestos que irán construyendo una buena relación y que demostrarán que sí les importa llevarse bien con ellos. La tónica que debiese dominar es “si son importantes para mi pareja, entonces también lo son para mí”, esa actitud será valorada por ellos y también por su pareja que se sentirá infinitamente agradecida.

- Opiniones y decisiones: Es importante que las decisiones de pareja se acuerden juntos, pudiendo considerar o consultar a los padres en alguna situación específica, pero no buscar alianza en ellos para convencer a la pareja que se tiene razón, pues lo expondremos a una situación compleja, ya que si no cede, los suegros podrán molestarse con él al sentir que no le da “en el gusto” a su hija. Lo mismo para el lado del hombre, pues en Chile también existen mujeres que son más autónomas de su familia y hombres que no logran cortar el “cordón umbilical”, recurriendo y buscando a sus padres para todo, lo cual también puede interferir en la construcción de su propia familia.

- Celos o falta de aceptación de la pareja: dentro de una relación pueden surgir distintos impasses, ya sea porque la suegra siente celos de su hijo y cae en descalificaciones, buscando posicionarse ella como la que mejor sabe hacer las cosas, pues conoce mejor y sabe lo que le gusta “al niño” (sin entender que ahora es un hombre que cumple el rol de marido), situación que lleva a cuestionar el tema de las comidas, el aseo, las tareas de la maternidad cuando se tienen bebés y muchas otras. En ocasiones ésta dinámica lleva a que el hombre cuando está con sus padres y su mujer, tienda a comportarse como hijo y deje de ser pareja, no viendo la incomodidad o soledad en que puede dejar a su mujer si no se comporta como su compañero o no logra detectar ciertos ataques hacia ella…

Desde ahí, el defenderla o protegerla no pasa por elegir entre sus padres o ella, ni en enojarse con sus papás y caer en peleas, sino en poner límites y  mantener una conversación clara y sincera, donde pueda expresarles (sin ella presente) lo importante que es su mujer en su vida, que ahora están juntos y todo lo que le hagan a ella, lo siente él también, lo agradecido que estaría de que el trato fuese más acogedor, y hacerles entender que no deben sentirla como amenaza, que él no cortará el lazo con ellos y aunque no pueda forzarlos a que les caiga bien su pareja, al menos espera que puedan tener un trato cordial y amable con ella. Es fundamental que entiendan que si existen descalificaciones, agresiones o llantos o problemas con su pareja cada vez que se juntan con ellos, lamentablemente estas actitudes llamarán a tener más distancia que acercamiento, por lo que todos deben colaborar en la buena convivencia y mantener respeto por la elección de pareja que se realizó.

- Comunicación clara y asertiva: hay actitudes de los padres que no siempre favorecen a la pareja, y no es que las hagan de forma mal intencionada, sino que no logran darse cuenta del alcance de lo que hacen. Así, por ejemplo es importante conversar con ellos y aclarar algunos límites, por ejemplo cuando llegan frecuentemente a casa sin avisar o sus visitas tienden a ser de todo el día, esperando ser bien atendidos y servidos, o se incluyen sin siquiera consultar en cualquier panorama que esté planeando la pareja… lamentablemente la casa de su hijo o hija “no es su casa” literalmente, por lo que el preguntar o comprender que la pareja en ocasiones necesita sus momentos a solas, siempre será mejor recibido.

Asimismo, la pareja debe evitar confrontaciones o peleas con los suegros, intentando ser lo más asertivo y políticamente correcto, evitando situaciones que puedan volverse tensas y dejando más en manos de su pareja la postura de límites y conversaciones cuando los temas se pongan más complicados. De todos modos, no se trata de dejarse pasar a llevar ni ser hipócritas o demostrar estar de acuerdo con ellos en todo para caer bien, sino de controlar las tensiones y de la forma más amable posible ser clara en los roles y en quién se ocupa de cada cosa, como por ejemplo quien lava los platos en cada casa o quien decide cómo se viste su hijo (nieto) o si sale  o no a jugar. Cada quien pone las reglas en su propia casa, y respetar eso es una norma básica para la buena convivencia.

- Confidencias de pareja: con el tiempo, muchos suegros llegan a tener una relación cercana y de confianza con la pareja de su hijo, tratándolo como si fuese un hijo o una hija más, pero no hay que olvidar que pese al cariño no son los propios padres… por este motivo, hay que cuidar de que no se vuelvan nuestros confidentes respecto a temas de pareja, pues aunque nos escuchen y traten de dar consejo frente a problemas que tenemos con su hijo o hija, el que estemos quejándonos de su retoño los pondrá en una posición complicada y angustiante, también el mismo hecho de que les pidamos guardar el secreto, pues en algunos casos se sentirán traicionando a su hijo o hija, cayendo en conflicto de lealtades.

Tampoco es sano contarles todos nuestros problemas de pareja a nuestros padres, pues luego podemos solucionarlos, pero nuestros padres se quedarán con una impresión de la situación que podrá llevar a generar tensión, rabia o inseguridad frente al yerno o nuera que le está haciendo daño a su hijo, haciendo que luego les cueste mantener una buena relación con él o ella.

Es mejor cuidar la relación y no exponerlos ni exponernos a estas complicaciones. Mejor buscamos una amiga, amigo o un profesional como un psicólogo para contar nuestros conflictos de pareja y buscar orientación.

Existen muchos temas respecto a los suegros y aunque aquí tocamos sólo algunos, espero que les alcance a transmitir que siempre es mejor tenerlos como aliados, pues pueden ser un apoyo fundamental. A veces la relación se tiene que pulir y entre todos se va construyendo, dando oportunidades y aprendiendo en el camino, con paciencia y amor.

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